“¿Cuál fue el primer pueblo monoteísta?”

“Sr. Alfonso Lucas”

 Uno de mis respetados lectores que tengo en la Red Social Literaria Falsaria, quien dice llamarse Alfonso Lucas, hizo un corto y preciso comentario en uno de mis trabajos, el cual lleva por título “Preámbulo del Monoteísmo”, que tengo publicado en cheocorrea Falsaria.com.*** Esto fue lo manifestado por él, el día martes 8 de mayo del 2012: “Muy interesante su presentación, ¿puede concluir quien fue el primer pueblo monoteísta?”

Sr. Alfonso, disculpe por no haberle respondido antes, pero después que regresé de mi último viaje a mí querida Cumaná, serios problemas de salud me mantuvieron alejado de los ordenadores durante varias semanas. Mi asistente no ha podido mantener al día mi cuenta Facebook y ninguno de mis Blogs, en especial, “cheocorrea.blogspot.com y nevcu.wordpress.com”, dos de los más leídos; solamente publicó los trabajos que le había dejado escrito, pero hoy domingo 13 de mayo he decidido sentarme un rato frente a la PC, aunque no debo hacerlo por mucho tiempo, por recomendaciones de los médicos.

En relación a su pregunta debo decirle, que si lee mis otros trabajos con más cuidado, y analiza el comportamiento de los habitantes de los pueblos de la antigüedad, con respecto a sus diferentes deidades y dioses, sin caer en el irracional fanatismo religioso de los desconocedores de estos temas, se podrá dar cuenta que jamás ha existido un pueblo o nación monoteísta, porque éstos se terminaron organizando con la sumatoria de distintos clanes familiares que se asentaron alrededor de los sembradíos, y en cada uno de esos grupos tribales se veneraron muchas divinidades, pero un sólo ente considerado por ellos como el Creador de la especie humana.

Todos los habitantes de las aldeas idolatraban deidades protectoras, aunque en muy pocas de ellas mencionaron a seres creadores, a los que pudiésemos considerar dioses. Cuando se organizaron las  naciones donde si fueron venerados este tipo de entes, como la Sumeria, la egipcia, la azteca, la inca, etc., tras presentarse las guerras conquistadoras entre sus distintos poblados, nunca llegaron a venerar a una sola deidad, sino a las dizques protectoras de los grupos que resultaban vencedores, porque los sacerdotes de ellas se las supieron arreglar para mantener vigentes sus cultos.

En conclusión a su pregunta estoy en el deber de manifestarle que no hubo ningún pueblo o nación estrictamente monoteísta, si le llegamos a dar el mismo rango a: 1) Las supuestas deidades protectoras de los lugares. 2) A los presuntos regentes de los diferentes fenómenos naturales. 3) A los dizque entes hacedores de los humanos con un barro formado de sangre y polvo de la Tierra (Ea o Enki), a través del simple verbo (Atum), con sólo polvo de la Tierra (Jehová o Yahvé), con madera (Odín), con maíz (Tepeu y Gucumatz), entre otros menos conocidos. 4) Los creadores de las demás divinidades idolatradas por nuestros congéneres.

Para su conocimiento, todas las religiones de la antigüedad surgieron de una misma manera, porque los sacerdotes sobrevivientes de las guerras que se presentaron entre las distintas ciudades para formar reinos e imperios, lograron ponerse de acuerdo para elegir a un sumo sacerdote, después de celebrar varios concilios donde sólo participaron los astutos personajes que supieron mantener vigentes a sus representados.

¿Comprende ahora por qué todas ellas entran en el rango de lo que hemos estado llamando estos siglos, politeísmo?

Pero, si nos vamos a referir exclusivamente a aquellas pequeñas o medianas colectividades donde fueron presentadas unas entidades como los hacedores del hombre, le diré que fue en África, en uno de los primeros grupos campesinos de raza hamita que se asentaron en la parte nordeste de ese continente, durante los años del siglo XLV a.J, donde comenzaron a venerar a una antiquísima entidad creadora, a la que le dieron el nombre de “Atum”.

A esa olvidada entelequia fue a la que mucho tiempo después, durante los años del siglo XIV, el faraón Neferjeperura Amenhotep o Amenofis IV, mejor conocido como Akenatón, lo sacó a la luz nuevamente con el nombre de “Atén o Atón”, con el propósito de implantar a esta entelequia como a la única divinidad que debían honrar. Actuó así para desplazar o eliminar a los ambiciosos sacerdotes de “Amón” y todos sus compinches, porque eran los que realmente controlaban la nación egipcia, por haber transformado a su padre en una marioneta.

Esta entidad creadora de esos labriegos del Neolítico, fue conocida y aceptada por dos tercios de los clanes semitas que formaron la nación hebrea, durante los ochenta y cuatro años que estuvieron habitando en esta parte del suelo africano, antes de emigrar a Asia durante el siglo XIII, para establecerse en las tierras que les arrebataron a los cananeos. Pese a esto, el otro tercio de sus habitantes se mantuvo venerando a otras deidades, por lo que no podemos decir que el pueblo o la nación hebrea era monoteísta en su totalidad.

Lo que afirmo puede corroborarse fácilmente cuando analizamos los acontecimientos que se presentaron desde que el juez Gedeón realizó el pacto con las dos terceras partes de los patriarcas para idolatrar a ese ente sin imagen que se menciona en los libros del Pentateuco, hasta la imposición del “sabio rey”, Salomón, porque al tratar de repetir la misma patraña con el hijo de este último, Roboam, los jefes tribales politeístas se negaron a aceptar otra burla como la anterior.

Esos fueron los motivos que los llevaron a oponerse a esa nueva pretensión de la cúpula monoteísta y sus compinches, los comandantes de los ejércitos hebreos. Pese a que en la primera oportunidad muchos fueron masacrados, procedieron a enfrentarlos en una lucha desigual, hasta que finalmente fueron apoyados por uno de los suyos; un respetable patriarca llegado de las tierras egipcias, a quien le decían Jeroboam.

La acción efectuada por este personaje que liberó a los disidentes de los abusos cometidos por los sacerdotes de Jehová, provocó la división del antiguo territorio gobernado por David, y fue nombrado monarca de una de sus partes, llamada el Reino de los Hombres Libres o el Reino de Israel, por quienes estuvieron negados a idolatrar a esa entelequia que fue presentada varios siglos después como el padre de Jesucristo.

Las transformaciones sufridas por esta metamorfoseada creación sacerdotal de los hebreos, desde que fue dado a conocer en la época de los jueces, hasta las últimas modificaciones que le realizaron durante el siglo V a.J, después de enterarse de las cualidades que tenían los dioses venerados por los persas, tras la llegada de los ejércitos de Ciro II, las describo en el libro “¿Existe Dios?”, en el capítulo llamado: “Los cambios que sufrió Jehová”.

Para finalizar, permítame decirle que uno de los clanes pertenecientes a la nación Sumeria también era monoteísta. Esta tribu se estableció en los alrededores de la antiquísima ciudad de Eridu, durante la primera mitad del V milenio; solamente adoraban a Ea o Enki, pero esto tampoco quiere decir que esta nación fuese devota de un único dios, por reverenciar al supuesto ente creador de la humanidad que usó un barro formado con sangre y polvo de la Tierra.

Le digo esto, porque los integrantes de las otras tribus del imperio sumerio asentadas en regiones diferentes a los anteriores, fueron capaces de idolatrar a más de tres mil deidades, incluyendo en esto a Anú, el supuesto creador de los demás dioses,  y a Ea, el hacedor del hombre.

Esa misma situación se presentó en los grupos familiares de otras regiones del planeta, como es el caso de los escandinavos que sólo reverenciaron a Odín; la deidad que presuntamente empleó la madera de dos árboles distintos para fabricar a los humanos, un Olmo y un Fresno, pero esto no significa que toda la nación escandinava era considerada monoteísta.

Menos aún que un pueblo asentado en América central, los Quiché, cuyos habitantes también idolatraron a dos entidades llamadas Tepeu y Gucumatz, por considerarlos los hacedores de los hombres, utilizando maíz para confeccionar su obra. A ellos tampoco se les puede calificar de dualistas, porque igualmente veneraron otra cantidad de dioses.

Amigo Alfonso Lucas, espero que con esta publicación le haya podido dar una respuesta clara a su interrogante. Saludos.

***Nota: Mi espacio de La Red Social Literaria Falsaria que tenía en esta dirección: http://new.falsaria.com/members/cheocorrea/ no existe en la actualidad. Me vi en la necesidad de eliminarlo desde comienzos del pasado año 2013, ante la serie de ataques a gran escala que se habían estado produciendo contra todas mis publicaciones.

En el primer acto de saboteo salió afectado terriblemente el blog más antiguo que tenía en wordpress http://nevcu.wordpress.com/, donde llegaron a sabotear gran parte de los nuevos y los antiguos trabajos que tenía publicados desde la segunda mitad de la década de los 90, aunque ese tipo de situaciones se venía presentando a menor escala. Todo esto está reseñado en un trabajo que podrá leer haciendo click en el enlace que viene a continuación“Otra hazaña de los fanáticos”. 

El de la segunda oportunidad, que fue perpetrado varios días más tarde, igualmente arremetieron contra el otro sitio donde publicaba, el blog de Blogspot que estuvo bajo esta dirección http://cheocorrea.blogspot.com/. Esto último lo denuncié con el siguiente titular: “Un segundo ataque”.

Ante las nuevas amenazas que continuaron llegando en esos mismos días a mis dos correos de HOTMAIL, que tengo a nombre de Cheo Correa y Nevcu, donde manifestaban que arremeterían contra mi espacio en La Red Social Literaria Falsaria, fue lo que me llevó darme de baja de esta prestigiosa página por la que siento gran respeto y admiración. No quería que quienes sienten miedo por la difusión de este tipo de información que he venido divulgando, procedieran contra ella.